Friedrich Hayek
Biografía:
Friedrich Hayek nació en 1899 en una familia de intelectuales de Viena, entonces capital del Imperio austrohungaro. Participó en la
Primera Guerra Mundial y al regresar comenzó los estudios de ciencias jurídicas y sociales en la
Universidad de Viena,
cursó estudios en filosofía, ambas, economía y filosofía. Según afirmó
él mismo la experiencia de la guerra fue la que le condujo a interesarse
por las ciencias sociales, a pesar de que sus influencias familiares le
podrían haber conducido más fácilmente hacia las ciencias naturales. En
1921 y
1923 se doctoró en leyes y en política económica.
Durante aquellos años, Hayek, como la mayoría de sus compañeros, era un
socialista fabiano que creía en la intervención del estado para mejorar el orden social y no le gustaban las posiciones antisocialistas y
liberales de su profesor
Ludwig von Mises, destacado economista de la
Escuela Austríaca. Pero precisamente fue la lectura de un libro de von Mises,
El socialismo,
donde hacía una devastadora crítica a esta doctrina lo que le hizo
cambiar de posición y lo convirtió en discípulo suyo. Durante cinco años
trabajó bajo su dirección en la Abrechnungsamt (Oficina de Cuentas)
encargada de desbloquear y cobrar cuentas que otros estados tenían con
el gobierno de la recién nacida
Austria. En
1927 se convirtió en director del Instituto para el Análisis del Ciclo Económico, creado por ellos dos mismos.
En
1931 (y hasta 1950), gracias a
Lionel Robbins, también alumno de von Mises, se fue a
Londres donde ocupó una cátedra en la
London School of Economics.
Durante sus años en Londres tomó una gran notoriedad y fama en el
ámbito académico, tanto por sus publicaciones y estudios, como por su
rivalidad con
Keynes
y la beligerancia en contra de sus ideas. Pero durante los años 30,
fueron las ideas de Keynes las que se impusieron y también tras la
Segunda Guerra Mundial triunfaron gobiernos
socialdemócratas o
socialistas, con lo que Hayek perdió relevancia y mucha de la fama que había ganado de joven.
Su enfrentamiento comenzó cuando Hayek hizo un escrito desfavorable al libro de Keynes
Tratado sobre el dinero y Keynes le replicó. Después, Keynes tomó la iniciativa y pidió a
Piero Sraffa que hiciera un informe crítico de la obra
Precios y producción
de Hayek, que este replicó. Esta situación provocó que todos los más
importantes economistas del momento tomaran parte por uno de los dos
bandos
[cita requerida]. Aunque la posición de Hayek fue la que prevaleció, la controversia no acabó allí. En
1936, con la publicación de la
Teoría general,
Keynes cambia de posición respecto a su anterior tratado y plantea una
teoría completamente nueva. Con esto logró, al menos momentáneamente,
que sus tesis fueran las que se impusieran. En respuesta a esta obra
Hayek no hizo ninguna reseña, intentando evitar las duras controversias
que había hecho surgir anteriormente y suponiendo ante el cambio de
forma de pensar de Keynes que su nueva posición no duraría. Obvió la
nueva idea keynesiana de los agregados económicos ya que partía de
premisas radicalmente diferentes a las suyas. Desarrolló entonces un
esbozo de teoría austriaca del ciclo en una obra que se titularía
La teoría pura del capital.
Dicha obra logró fundamentar la teoría austriaca sobre una completa
teoría del capital, pero no terminaba de desarrollar una teoría dinámica
del ciclo. Frente a la creciente popularidad del keynesianismo, Hayek
confió en que las últimas objeciones de Keynes a su propia teoría
influirían en sus herederos y en que sus ideas no llevarían a políticas
antiliberales por ser éste mismo social y políticamente liberal, dejando
así el problema del ciclo económico austríaco (que implicaría una
revisión del paradigma macroeconómico keynesiano) para ser resuelto por
otros economistas, cosa que no sucedería durante su tiempo de vida y
sólo comenzaría a plantearse mucho tiempo después (véase el intento de
resolución ordinal de
Roger Garrison y
Adrián Ravier).
Después de esto, Hayek dejó las cuestiones técnicas de la economía
para dedicarse a temas más filosóficos o sociales. También creó
sociedades con tal de difundir sus ideas y oponerse al socialismo, como
la
Mont Pelerin Society, en
1947.
En
1949
se divorció de su esposa para casarse con un antiguo amor de juventud,
lo que motivó que muchos de sus amigos ingleses, como Robbins, lo
abandonaran (aunque años más tarde se reconciliaran). Este hecho lo
decidió a emigrar a los
Estados Unidos, a la
Universidad de Chicago,
donde no tuvo una muy buena acogida por parte del Departamento de
Economía, debido a las grandes diferencias metodológicas de la Escuela
Anglosajona con la Escuela Austríaca de la que provenía. Durante estos
años, comenzó a tener problemas de salud, sordera y también depresiones
que lo alejaron de la vida pública.
En
1962 volvió a Europa, a la Universidad de Friburgo, donde estaría hasta que, al jubilarse en
1969, retornó a su
Austria natal, a la Universidad de Salzburgo hasta que se retiró en
1977. En
1974 recibió el
Premio Nobel de Economía, compartido con
Gunnar Myrdal,
por sus trabajos en el campo de la teoría monetaria y las fluctuaciones
económicas y los análisis de la interdependencia de la economía, la
sociedad y las instituciones. A partir de entonces su salud mejoró y
comenzó una gran actividad que lo llevaría a viajar por todo el mundo
exponiendo sus ideas.
Murió en
1992 en Friburgo, y fue enterrado en Viena.
Su popularidad actual ha ido creciendo, en particular desde el
hundimiento del régimen comunista, del cual, ya en los años treinta
había previsto su inevitable degradación por razones económicas básicas.
También se opuso al paradigma
neoclásico (también conocido como neoclásico-
walrasiano), que todavía define hoy en día el
mainstream académico. Es contrario también a los economistas liberales partidarios de la
teoría del equilibrio general (TEG) como Debreu. Defendió la tesis según la cual un cálculo planificador era imposible sin un
mercado
(que asigne los precios) y que un sistema económico que no se
fundamente en el mercado libre y en la libre concurrencia nunca será
óptimo desde el punto de vista de la distribución de recursos. La
Universidad Francisco Marroquín lo honró en 1977 con un doctorado Honoris Causa por su aporte a la libertad individual.
Obras más importantes:
Teorías sobre el ciclo económico
Las contribuciones de Hayek sobre los ciclos económicos se consideran
su contribución más importante a la economía, y las hizo durante su
juventud. Tomó las bases de su teoría de la obra
Teoría del dinero y el crédito de Mises e hizo su propia interpretación del ciclo económico, que fue conocida como
Teoría Austriaca del ciclo económico. Podemos considerar como obras más importantes de esta etapa
Precios y producción de 1931, que era un compendio de las conferencias que había hecho en la London School of Economics,
Beneficios, interés e inversión de 1939 y
Teoría pura del capital de 1941.
Hayek explica el origen del ciclo económico a partir del crédito
concedido por el banco central y los tipos de interés artificialmente
bajos. La expansión del crédito debido a los bajos intereses hace que
los empresarios inviertan en proyectos muy arriesgados y en los que
nunca hubieran invertido con unos tipos más altos, y provocan una mala
coordinación entre producción y consumo e
inflación. Primero hay una gran expansión, pero después una gran
recesión
hasta que vuelve a ajustarse la economía. El proceso sería el
siguiente: el alza de precios resultante de una expansión conduce a la
caída de los salarios reales, que induce a la substitución de máquinas
por mano de obra y una reducción general de los períodos de producción, y
en consecuencia los tipos de interés suben, cae la inversión y la
economía sufre un descalabro; a la inversa, en una depresión el alza de
los salarios reales reactiva la inversión y la mano de obra es
reemplazada por maquinaria y los períodos de producción se alargan.
Según este argumento, un nivel de consumo al alza a partir de un cierto
punto reduce la inversión más que aumentarla, y viceversa por lo que
hace a un nivel de consumo a la baja.
Ideas principales:
Su idea central fue que la mayoría de las instituciones y
normas de conducta interpersonal en una sociedad son, como
bien lo afirmaba el
filósofo escocés del siglo XVIII Adam Ferguson: "el resultado de la
acción humana y no del designio del diseño humano". En el desarrollo de
esta idea, Hayek se dedicó a la tarea de extender y mejorar la noción de la mano
invisible, formulada en The Wealth of Nations por Adam Smith y
retomada en el siglo XIX por Carl Menger, fundador de la escuela austriaca de
economía.
Hayek demuestra que en una economía de mercado, las
distribuciones de la renta no están basadas en ningún standard de
merecimiento, sino en el grado en que los individuos satisfacen directa o
indirectamente la demanda de los consumidores, respetando las normas generales
de propiedad y los derechos individuales.
Para distribuir el ingreso de acuerdo a lo que merece cada
individuo, el gobierno debería establecer algún standard para impartir
justicia social y contar con un sistema económico en el que tuviera la
autoridad y el poder suficiente como para investigar, medir y juzgar
adecuadamente los derechos de cada persona.
Hayek sugirió que tal sistema supondría un regreso a la
mentalidad y a las normas de una sociedad tribal: el gobierno debería imponer
una jerarquía singular de fines y decidiría lo que los individuos tendrían y
lo que debería esperarse de ellos. Esto significaría sin la menor duda, el
final de una sociedad libre y abierta
Foto:
Fue rival de keynes.